Ensayo periodístico redactado en el año 2017, como trabajo académico del Diplomado en Gestión de la comunalización de la educación universitaria, organizado por la Universidad Politécnica Territorial de Falcón "Alonso Gamero". El módulo de formación correspondía a Historia de Venezuela y como trabajo final el profesor solicitó una investigación vinculada con el tema del petróleo, yo decidí hacer un estudio sobre lo planteado por José "Cheo" González en su libro "Béisbol, petróleo y dependencia", publicado en 1985 y contrastarlo con la actualidad, para ello entrevisté al periodista de deportes Gabriel "Gabo" Chávez -mi hermano- quien para ese momento trabajaba con el canal ESPN. Hoy comparto este material como un reconocimiento por el apoyo que me brindó en esa oportunidad y siempre que pudo hacerlo.
Ana Cristina Chávez Arrieta / C.N.P: 10.387
Cuando empecé a escribir este ensayo, unas horas antes el equipo Águilas del Zulia se había coronado campeón de la temporada 2016-2017 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP); un triunfo obtenido en su casa, la ciudad de Maracaibo, en medio de una noche vibrante que tuvo como escenario el Estadio Luis Aparicio El Grande. Así, el equipo aguilucho, luego de una sequía de 17 años, obtuvo por sexta vez el máximo título de la pelota nacional, ungido –en esta ocasión- con la magia y energía de un número cabalístico que durante la jornada semifinal jugó a su favor: el 17.
Y es que el 17 de enero del 2017, el equipo
rapaz venció 1-0 a los Caribes de Anzoátegui, para que luego de 17 años sin
lograrlo, alcanzara una final de la LVBP, un hecho que se convirtió en
histórico para el béisbol zuliano y prendió los motores de la fanaticada aguilucha.
Ahora, el rival a vencer era Cardenales de Lara. Los guaros, encendidos con su
rojo cardenal, dieron la batalla durante los cinco juegos de la final y nuevamente
el número 17 entró en el campo. Con un equipo repotenciado, las Águilas del
Zulia eran comandadas por un zuliano al que sí le dolía el uniforme: Lipso
Nava, quien portaba en su chaqueta la cifra de la suerte. Nava, había ganado como
pelotero la temporada 1988-1989 y 28 años después, en su condición de mánager
aspiraba a ser el primer aguilucho que gana campeonatos bajo las dos figuras. Y
así, lo que parecía un imposible, se hizo realidad.
La efervescencia marabina se impuso sobre el
crepúsculo barquisimetano, los habitantes de la tierra del sol amada, colmaron
el estadio y celebraron el triunfo al ritmo de cuatro, furro y tambora, la
algarabía invadió las calles zulianas y el equipo campeón pasó a llamarse
Águilas de Venezuela, como representante del país en la Serie del Caribe que se
jugaría en México a inicios del mes de febrero.
Gabriel “Gabo” Chávez, periodista deportivo y numerólogo adscrito a la plantilla de ESPN en Venezuela, canal internacional de deportes, afirma: “6.205 días pasaron para que las Águilas sumaran su sexto campeonato de la LVBP. Los rapaces fueron superiores desde el día uno de postemporada. Si un equipo manda en el Zulia es este, arraigado en el corazón de su afición, el que domina la taquilla, el boca a boca, el que desata la locura en la calle. El naranja es el color que predomina en la gente, equipos van y vienen, pero son los rapaces los que siguen volando alto”. El comentario de Chávez refleja que el béisbol en el Zulia representa una verdadera pasión, que se replica en cada región del país, donde fanáticos de los diversos equipos visten el uniforme de los peloteros y aspiran que sus hijos lleguen a jugar en la liga nacional y asciendan luego a las grandes ligas.
Gabriel "Gabo" Chávez Arrieta (1979-2026)
El béisbol en Venezuela es un negocio lucrativo, que a pesar de la crisis económica actual sigue rindiendo frutos y llenando las arcas de los dueños de las franquicias, como son vistos los equipos deportivos. “122.300 entradas vendieron las Águilas del Zulia durante la postemporada, media de 17.471 por juego. En la final promediaron 21.074”, asegura el periodista oriundo de Maracaibo.
El béisbol es considerado el deporte nacional, el que despierta pasiones, el que mueve más fanaticada, moviliza la taquilla y genera rivalidades históricas (ejemplo de ello es Leones del Caracas contra Navegantes del Magallanes). ¿Pero por qué ocurre esto? ¿Por qué el venezolano, y particularmente el zuliano, adoptó como propio un deporte foráneo hasta el punto de convertirlo casi en una esperanza de vida? La culpa es del petróleo - sí, del petróleo- no de la vaca. ¿No me creen? José “Cheo” González (1950-2006), comunicador social y docente de la Universidad del Zulia (LUZ), nos da los argumentos necesarios para realizar tal aseveración. En su trabajo de investigación titulado “Béisbol, petróleo y dependencia” realizado en 1985 para optar al título de Doctor en Sociología en la Universidad de La Soborna, en París, Francia, González (2007) explica lo siguiente:
Más del ochenta por ciento de la producción
nacional de petróleo, se encuentra ubicada en los campos zulianos y bajo las
aguas del Lago de Maracaibo. Por tanto, y como es de suponer, cuando los
técnicos estadounidenses se instalan en la región zuliana con todos sus aperos
científicos para la exploración, explotación y mercadeo del petróleo, en ese
momento también se asiste a la efervescencia del renacimiento de una actividad
deportiva que luego se constituiría en el deporte nacional. (Pág. 4)
El libro Béisbol, petróleo y dependencia, de José "Cheo" González, fue el resultado de su tesis doctoral.
En el mismo orden de
ideas, el autor referido asegura que a su regreso al país, los jóvenes
aristócratas originarios de Caracas y Maracaibo que estudiaban en las
universidades norteamericanas del siglo XX, trajeron consigo guantes, pelotas y
bates, para practicar el deporte que jugaban en Estados Unidos: el béisbol.
González afirma que en la década de los 30, con el auge de las inversiones
extranjeras –principalmente norteamericanas- el béisbol se introduce en
Venezuela y se arraiga en la cultura nacional producto de la dependencia económica,
política y tecnológica que se establece con Estados Unidos, a diferencia de lo
ocurrido en países como Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, entre otros del Cono
Sur, cuya economía dependía de Europa, especialmente de Francia, Alemania e
Inglaterra, por lo que la influencia deportiva se centró en la práctica del
fútbol.
Sin embargo, González
plantea que existen algunas imprecisiones sobre la fecha exacta en que el
béisbol conquista tierras zulianas, el autor argumenta que para el momento del
estudio (1985), “es casi inexistente una bibliografía que facilite una
investigación seria acerca del béisbol en el Zulia. Son muy pocos los
documentos que nos hablan de sus orígenes y de las primeras etapas de su
desarrollo”. A pesar de esto, introduce como dato interesante que en los libros
consultados, los escritores coinciden en que “el béisbol llegó a Maracaibo en
1910, por la vía de William H. Phelps”. Al respecto, el periodista marabino realiza
la siguiente explicación:
El estadounidense Phelps llega a Maracaibo a finales de esta
primera década del siglo XX y se desempeña como agente de firmas
automovilísticas y comerciante de artículos deportivos que vendía en el almacén
Bazar Americano, ubicado en la capital del estado Zulia. Pero, como en la época
en Maracaibo no se practicaba el béisbol, Phelps interesó a un grupo de jóvenes
y creó, sobre la marcha, algunos clubs. Su iniciativa tuvo un éxito rotundo, ya
que a vuelta de poco tiempo organizó el primer campeonato con cuatro equipos:
“La Negra”, “Recreativa”, “Vuelvan Caras” y “Trébol”. (págs. 26 y 27).
Así mismo, Eléazar Diaz Rangel (2009)
aclara cómo fue que el béisbol atrapó el interés del público venezolano:
Aunque los campeonatos comenzaron a
jugarse en 1927, no fue sino hasta el de 1942-1943 cuando se celebraron a fin de
año y comienzos del siguiente. Esa afición y ese interés no nacieron de la
noche a la mañana, ni por la promoción de los primeros cronistas. Todo se
originó con la singular victoria venezolana en el campeonato mundial amateur de
1941, en La Habana. Es el origen de toda esta gran afición. Ese excepcional
triunfo puso a todo el mundo, comenzando por el presidente Medina Angarita, a
hablar de béisbol. Todo lo que es la pelota hoy tiene su origen en 1941 con esa
victoria.
Después hubo otro hecho trascendente. El 31 de octubre de 1942 jugaron, por vez primera, Magallanes y Cervecería Caracas, herederos de la rivalidad Magallanes-Royal Criollos, en partido que enfrentó en la lomita a los más extraordinarios jugadores del momento: Vidal López y Alejandro Carrasquel, victoriosos en el exterior. De ese juego sobreviven Luis Romero Petit (3b), Benitez Redondo (cf) y Enrique Fonseca (c) y el anotador Chiquitín Ettedgui. Ese día empezó esa confrontación que no ha cesado, y ha contribuido a hacer de la pelota la pasión venezolana.
Chávez (2017) refuerza esta información al
agregar:
En 1930 se empezaron a jugar
mundiales de béisbol amateur, pero no fue hasta 1941 que Venezuela conquistó un
torneo donde nacieron “Los Héroes del 41”. En 1955 un trabajador petrolero
estadounidense llamado Frank Poteraj, creó en Maracaibo las Pequeñas Ligas de
Venezuela, sembrando la semilla para lo que se convertiría en la principal
fuente de talentos locales que llegarían a profesionalizar el juego y convertir
al país en el tercer mercado de exportación de peloteros a nivel mundial.
Por otra parte, el responsable de las estadísticas en ESPN declara:
Sin duda alguna, el béisbol es
la disciplina deportiva que tiene más arraigo en los venezolanos, es algo
innato, es el aire que respiramos. Forma parte de nuestro día a día, esto se
debe a que nuestros mayores representantes deportivos en el mundo practican
dicho deporte y a su vez la liga local ha creado un nexo directo con la
fanaticada de cada estado.
¿Pero
cómo una disciplina deportiva que prácticamente corre por las venas del
venezolano, lejos de ser un instrumento de liberación y crecimiento para
nuestro país puede actuar como un factor de consolidación de los mecanismos de
dependencia económica y cultural en relación a Estados Unidos? Pues esta es la
tesis que manejó Cheo González en la investigación que da título a este ensayo.
En su texto, el docente de LUZ afirma
que a partir del momento en que se modifica en Venezuela el modelo económico
basado en la producción agropecuaria, el país se consolida como productor de
materias primas, especialmente de hidrocarburos, destinados a los llamados
países desarrollados, principalmente Estados Unidos, lo que permite que el
béisbol también se fortalezca en la región zuliana, y por supuesto, en el resto
del país. Pero esta disciplina deportiva no sólo se instaura con sus normas de
juego, sino que también la estructura organizativa que la rige es conservada a
cabalidad, así como las estrategias utilizadas para mercadear el deporte y
reproducir la mentalidad capitalista que lo ve como objeto de consumo. Sobre
esta concepción mercantil del béisbol, Jean-Marie Brohm, citado por González
(2017) indica:
El
deporte no hace más que reflejar o, para decirlo en términos dialécticos, no
hace más que reproducir de manera deformante, el fundamento de las relaciones humanas
en el capitalismo, para el cual el comercio entre los hombres, la coexistencia
y el intercambio, sólo pueden ser llevados a cabo de acuerdo a la modalidad competitiva.
(pág. 27)
De igual forma, González señala que los
equipos de béisbol profesional que participan en los campeonatos venezolanos
están afiliados a la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, la cual depende
de las disposiciones y estatutos que reglamentan la organización de béisbol
profesional en Estados Unidos. Razón por la que –según el autor- los equipos de
béisbol profesional de nuestro país son considerados una especie de filial o
sucursal de los equipos que integran la organización de Grandes Ligas. Sobre
este tema, Chávez (2017) acota:
El
béisbol profesional venezolano depende directamente del estadounidense,
actualmente las restricciones son criminales, de un momento a otro pueden parar
a un pelotero por cualquier razón, la MLB es quien más invierte en la firma de
jóvenes prospectos, en su desarrollo y en su glorificación, cuando llegan al
punto del estrellato es casi imposible volverlos a ver jugando en el país. La
autonomía de los equipos venezolanos sobre un pelotero no existe, sobre todo si
forma parte del béisbol organizado estadounidense.
A esta idea se
suma el reconocido beisbolista venezolano Oswaldo Guillén, quien en entrevista
a la agencia The Associated Press en el Estadio Universitario de Caracas (2017)
manifestó que una lesión sufrida durante el campeonato nacional puede costarle
caro a una estrella de Grandes Ligas, por lo que considera que los peloteros de
las mayores no deben regresar a su país natal para participar en la liga local.
"Un pelotero de estos se llega a lesionar y no va a venir un fanático, no
va a venir un dueño (de equipo venezolano), no va a venir ninguno a darle los
miles de dólares que se ganan, los millones de dólares que ganan",
expresó.
Esto apuntala hacia el
planteamiento que hace José Cheo González (2007) en torno a que
en Venezuela “el béisbol es considerado más como una profesión y como un
trampolín para subir en la escala social, que como un simple juego o deporte”.
De hecho –asevera- “Estados Unidos posee el monopolio sobre la organización del
béisbol. Por tanto, los peloteros venezolanos aspiran, antes que todo, jugar en
las Grandes Ligas en Estados Unidos”, consideración que es apoyada por Chávez
(2017), al indicar:
El béisbol es visto por muchas
familias como una vía de escape a la pobreza, usan a los hijos para cumplir
sueños frustrados. La presión para que un niño destaque en esta disciplina ha
ocasionado que los pequeños de la casa se refugien en otros deportes. Jugar en
Grandes Ligas es el sueño de todos los que han escogido el bate y la pelota
como profesión, pero con la modernización del juego y la profundización de las
estadísticas se ha vuelto un poco más complicado.
Por consiguiente, González asegura que la
práctica del béisbol es vista por los niños y jóvenes venezolanos como una
forma de promoción o ascenso social y mejora económica, exposición validada por
Gabo Chávez:
El béisbol profesional abre
puertas, no solo en el tema económico sino también en el social, es sinónimo de
éxito. Una firma de un jugador que alcanza los 16 años, edad para poder lograr
un contrato profesional en Estados Unidos, puede alcanzar más de siete cifras
en dólares. Convertirse en una estrella del béisbol garantiza a su vez nivel
social, convertirse en una marca y que distintos contratos millonarios lleguen
a sus manos.
Con este comentario, Chávez expone la idea
del pelotero como marca, como objeto de consumo, como producto para la venta y
por ende, para la obtención de dinero (muy propia del capitalismo imperante en
Estados Unidos), planteamiento que González realiza en su investigación, pues
afirma que la proyección que los medios
de comunicación le ha dado al béisbol se centra en el deporte como producto de
consumo, como mercancía, y se enfoca en los jugadores presentándolos como
estrellas, como ídolos cotidianos o líderes de opinión. Así, el Gabo añade:
La proyección que se le da a
la pelota venezolana en los medios de
comunicación ha crecido sustancialmente, el uso de las redes sociales ha
permitido tener a mano resultados, noticias y más sobre el béisbol. La utilización
de las redes para el béisbol tiene su lado positivo y negativo, es bueno porque
te permite tener todo al alcance con solo un click y malo porque ha creado un
vicio entre los nuevos profesionales del periodismo quienes prácticamente han
descuidado la fuente directa (peloteros, técnicos y directivos) para trabajar
sentados frente a una computadora sin ir al estadio. En cuanto al uso para
mercadeo personal o colectivo de peloteros o equipos ha permitido que nazcan
fuentes de trabajo y se profesionalice dicha herramienta. En el béisbol moderno
un buen manejo de redes es garantía de éxito.
Con respecto al estatus de los jugadores
venezolanos en relación con el béisbol profesional de Estados Unidos, nuestro
entrevistado afirma sin titubeos:
Son estrellas, vistas y
tratadas como tal, la cantidad de venezolanos se ha multiplicado de manera
providencial. Hasta 1985, año en el cual la tesis de José González fue
publicada, solo 39 venezolanos habían jugado en las mayores, a partir de ahí
más de 300 han logrado hacer el grado. Hay peloteros que han logrado un status
para ser considerados al Salón de la Fama como Miguel Cabrera y Omar Vizquel,
otros que son estrellas que han dejado huella importante como Andrés Galarraga,
Magglio Ordóñez, Bob Abreu, Johan Santana y otros que siguen poniendo números
importantes como Félix Hernández y José Altuve.
Así, el béisbol local, desde sus inicios se
convirtió en un mecanismo de dependencia con Estados Unidos, no sólo desde el
plano económico, sino también cultural. La bonanza económica imperante en
Venezuela a raíz del auge petrolero, los precios del hidrocarburo que
favorecían a la nación y la posibilidad de acceder a la divisa norteamericana
influyeron para que la pelota nacional estuviera llena de jugadores importados,
que vinieron a reforzar la penetración de la cultura estadounidense en el país.
Al respecto, José Cheo González (2007)
afirma que en los primeros años del béisbol venezolano predominó la presencia
de los entrenadores y jugadores extranjeros, particularmente en el equipo
Águilas del Zulia, producto de la bullante economía petrolera. En torno a si
esta situación se mantiene hoy en día, Chávez (2017) aclara:
Actualmente el cuerpo técnico
de las Águilas del Zulia es netamente zuliano y
formó parte de la organización en sus años dorados; tras fracasar varios
años con mánagers importados, la gerencia zuliana tomó la decisión de contratar
a quienes ellos consideran sí les duele la camiseta. Otra realidad es que en
los últimos 15 años ex jugadores venezolanos han hecho carrera exitosa en las
Ligas Menores como mánagers y coaches, hay una generación interesante que
empieza a repuntar en ese sentido. Este por ejemplo fue el primer campeonato
desde los años 50 en que los ocho dirigentes de los equipos que hacen vida en
la LVBP son nacidos en esta tierra.
Con relación a la influencia cultural que la
práctica del béisbol en Venezuela de la mano con la penetración de empresas
petroleras estadounidense, ha ejercido en el país, Pedro García Avendaño (2009)
explica:
El desarrollo de intereses
económicos-mercantiles durante los siglos XIX y XX en Centroamérica, el Caribe
y Venezuela condujo a inversionistas y trabajadores especializados a
desplazarse a nuestros países y con ellos viajó todo su bagaje social, sus actividades
recreativas y su identidad. Al practicar béisbol y formar equipos locales, las
personas repetían sus patrones culturales y satisfacían sus necesidades de
esparcimiento y entretenimiento guiados por lo que les era conocido.
Y en este sentido, Chávez (2017), aporta a
continuación la siguiente idea:
El béisbol como práctica deportiva ha
influido en la cultura nacional, pues tiene relación directa que tu papá te
lleve al estadio y que por consecuencia, te conviertas en aficionado al mismo
equipo, lo que forma parte de una tradición venezolana. El béisbol ha invadido
el modismo de los venezolanos, por ejemplo si tienes una disyuntiva escucharás
“estás en tres y dos”, la cuenta completa para un bateador donde se embasará o
se hará out. En cuanto a la vestimenta con solo salir a la calle puedes
observarlo mediante el uso de gorras, camisetas de tu equipo preferido.
Igualmente, Pedro Rodríguez Rojas (2014)
argumenta:
La dependencia petrolera y el nuevo
modelo de acumulación económica traen consigo un modelo cultural diverso,
antagónico, contradictorio y profundamente dependiente de pautas culturales
foráneas, eso fue llamado por algunos autores como La Cultura del Petróleo
(Rodolfo Quintero). Nuestro comercio exterior se haría dependiente en su mayoría
con los Estados Unidos a quien venderíamos petróleo y le compraríamos casi
todos los bienes y servicios, alimentos, vestidos, lujos que las pautas de
consumos vía medios de comunicación (también fundamentalmente norteamericanos)
nos harían dependientes. Ya no sería Europa nuestro modelo a seguir, desde los
enlatados, los pasatiempos, nuestro deporte favorito como lo es el béisbol
pasando por el cine y la televisión y la moda y el estilo de vida de New York
serian el modelo a imitar. Por esto hay que dejar claro que el imperialismo y
la dependencia se manifiesta tanto en el plano material de las tecnologías y la
economía como en el plano de las ideas y la cultura.
Para finalizar, expondré a continuación las conclusiones más relevantes de la tesis doctoral de José Cheo González, titulada “Béisbol, petróleo y dependencia”, y cuyas ideas desarrolladas en 1985, hemos intentado contrastar a lo largo de este texto, comprobando que se mantienen vigentes en gran medida:
- El
béisbol, en el sistema deportivo venezolano toma prestados los valores y mitos
de la ideología del sistema capitalista que lo vio nacer y lo sostiene,
mediante los cuales la clase dominante asegura la existencia y permanencia de
tal sistema.
- La institución deportiva simboliza, el conjunto jerarquizado de la organización social y el deporte reproduce en su seno los diferentes niveles de la formación social, a saber: económicos, políticos, culturales e ideológicos.
- En efecto, el proceso de formación del movimiento deportivo venezolano está íntimamente ligado a la actividad petrolera y a las inversiones extranjeras en nuestro país, a partir de los años 20 del siglo XX.
- En nuestro contexto, el petróleo y el béisbol constituyen dos ejemplos que contribuyen a reforzar los lazos de dependencia con Estados Unidos.
En su investigación, Cheo González nos invita a reflexionar en torno a si en Venezuela podemos hablar de un deporte verdaderamente nacional, de un deporte con las características propias de nuestro país y que contribuya a definir la identidad cultural del venezolano. Planteamiento que para poder analizarlo amerita de un estudio mucho más exhaustivo al grito de ¡Play ball! o ¡que juegue la pelota! Lo que será en otra oportunidad, porque las Águilas perdieron en la Serie del Caribe y aún así dejaron huella con su garra rapaz.
Referencias bibliográficas
Chávez Arrieta, G. (2017). Entrevista. Maracaibo, Venezuela.
Díaz Rangel, E. (2009). “El béisbol comenzó en 1941”. Documento en línea disponible en www.cadena-capriles.com
García Avendaño, P. (2009). “Béisbol y fútbol: una patria, dos pasiones con distintos arraigos”. Documento en línea disponible en www.aporrea.org
González, J. (2007). “Béisbol, petróleo y dependencia”. Universidad del Zulia. Ediciones del Vice Rectorado Académico. Maracaibo, Venezuela.
Matheuz, C. (2017). “Las Águilas del Zulia regresan a una final de la LVBP”. Documento en línea disponible en http://www.notitarde.com
Piña, A. (2017). “El 17 es el número de la suerte de las Águilas del Zulia”. Documento en línea disponible en http://noticiaaldia.com
Rodríguez Rojas, P. (2014). El petróleo en Venezuela. Documento en línea disponible en www.aporrea.org
The Associated Press, Venezuela. (2017). “Ozzie Guillén: Peloteros de Grandes Ligas no deberían jugar en Venezuela”. Documento en línea disponible en http://www.panorama.com.ve
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