DEL LIBRO INFANTIL-JUVENIL Y SUS CREADORES: Apuntes en torno a las conferencias de María Fernanda Heredia, JORDI Sierra y Fanuel Hanan Diaz
Ana
Cristina Chávez Arrieta
Ver la conferencia de Jordi Sierra i Fabra, para BBVA, implica acercarse a una declaración de principios sobre el oficio de escribir. Es realmente motivador conocer todos los obstáculos que debió superar, siendo apenas un niño que portaba como estandarte cumplir a toda costa un sueño personal.
Frases contundentes como: “A mí leer me salvó la vida”, “Para mí escribir era la salvación”, demuestran que la escritura se convierte para muchos en una tabla salvadora, que se puede entender como un ejercicio terapéutico, pero también como misión vital. “Quería ser escritor, no rico ni famoso”, nos asegura, porque para él “el arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo”.
En su presentación, el español Sierra i
Fabra nos revela algunos de sus secretos y técnicas para escribir:
- Prepara un guión del libro, capítulo por
capítulo, para tener una idea general de la historia que desarrollará.
- Cuenta las historias usando las palabras
precisas y concretas. Evita los rodeos y prefiere ir directo al grano, para
atrapar y mantener la atención del lector.
- Escribe todos los días, no sabe de días de
descanso.
- Para escribir bien hay que leer mucho.
Igualmente, varias de sus frases nos hacen
reflexionar sobre el valor de la escritura:
- “No vas a cambiar el mundo con tus libros.
Pero las novelas cambian a las personas, siempre”.
-
“Escritor ni se estudia ni se aprende, se
siente”.
-
“Escribir es algo que sale de dentro, de las
tripas”.
-
“Soy lo que soy porque he leído”.
-
“Leer me salvó la vida, escribir le dio un
sentido”.
Por otro lado, escuchar a la ecuatoriana María Fernanda Heredia durante su conferencia en el Primer Congreso de Literatura Infantil y Juvenil realizado en Perú durante el año 2014, es enfrentarse con la agilidad mental y carisma de una sabia niña. Usando un discurso atrayente y lleno de anécdotas familiares nos adentra en su imaginario y en sus concepciones acerca de la escritura.
Heredia afirma que “la literatura infantil
va más allá de las emociones”. Para la autora, “la palabra tiene que defenderse
sola. El descubrimiento de una emoción es un acto individual, pero nos permite
saber que el otro también siente. A través de las emociones y las sensaciones
aprendemos a relacionarnos con el mundo, aun antes de que llegue el lenguaje”.
En su melodioso tono de voz, la escritora
asegura: “estoy consciente que las palabras no permiten contar exactamente la dimensión
de una emoción, pero cuando las palabras no alcanzan para describirlo todo, yo
siento que allí empezamos a hablar de literatura”.
Heredia aclara: “Yo siento que el papel de
la literatura no es buscar palabras que nos emocionen sino de crear el camino, el surco que no permita encontrarnos
con eso que es íntimo y personal, con nuestro recuerdo, nuestra decisión de
sentir. El papel de la literatura es que el lector fluya, se abalance como una cascada
en sus emociones”.
Para María Fernanda, el lector debe adueñarse
de sus emociones, por ello cada día intenta como escritora “reivindicar el
derecho a recuperar las emociones auténticas, propias”; “defiendo el derecho de
leer una buena literatura, que es el motor para conectarnos con lo más
esencial… La literatura no enseña nada pero es un detonante para entender el mundo
desde la mirada y experiencia íntimas”, asegura.
Y finaliza diciendo: “la literatura infantil
es el flechazo con la vida, es el escalofrío que nadie nos ha impuesto, es la posibilidad
de plantearnos preguntas y darnos respuestas propias”.
En este sentido, coincido con la autora y
valoro la necesidad que como lectores de cualquier edad, ante un texto nos planteemos
preguntas en torno a la realidad y mundo que allí se expone, al uso del
lenguaje y su disfrute pleno, pero que a su vez nos respondamos como lo haría un
niño que descubre la infinidad del universo frente a él: con los ojos bien
abiertos y el corazón expectante.
María Fernanda Heredia
Por último tenemos la conferencia del
venezolano Fanuel Hanan Diaz, dictada en el marco del
Festival de Literatura Infantil del 2019, organizado por el Centro Cultural del
Banco de la República de Armenia; quien presenta un discurso bastante contrastante con los de
la ecuatoriana Heredia y el español Sierra i Fabra, en cuanto a frescura,
originalidad y demostración de la intimidad del escritor.
En un tono académico, el investigador tituló
su conferencia “Libros que desafían el tiempo”, pues a través de su disertación
explica qué hace que un libro valga la pena leerlo y se convierta en un texto significativo,
hasta el punto de resistir el paso del tiempo.
Hanan Diaz introduce el término “Long
sellers”, libros de larga vida, y apunta tres elementos comunes, presentes en aquellas historias para niños y jóvenes que han logrado vencer la barrera del
tiempo y las tendencias de moda:
- Una visión optimista, que responde a la
necesidad de los lectores de que triunfe el bien.
- El humor como hilo que permea el relato.
- Seducción de la literatura a través de la
palabra. Seducción del lenguaje.
El venezolano asegura que en el imaginario
de los adultos, el discurso de los libros infantiles y juveniles debe estar
carente de toda complejidad, pero en la realidad los textos que han perdurado poseen
un lenguaje sencillo, estructuras narrativas vigorosas, precisión en la palabra
y personajes variados finamente construidos. Estos han sido –acota- libros
escritos bajo el criterio de la poética de la sencillez
En conclusión, Fanuel Hanan Diaz expone
algunos criterios inmateriales de un buen libro para niños:
1. Que se someta
a la prueba de la relectura
2. Elemento sorpresa para mantener la atención.
Esencial para conectar a los lectores con el asombro.
3. Asumir la perspectiva del lector, para lograr
el puente entre libro y niño. Debe definirse desde dónde se cuenta, los temas
que se suceden como parte del imaginario y las preocupaciones de los lectores. Entender
la genuina visión del niño y del adolescente.
4. Crear un mundo posible. Capacidad de los
libros de hacernos parte de un mundo excepcional.
5. Construir personajes entrañables.
6. Exponer la convivencia entre realidad y fantasía en
relaciones complejas y prodigiosas.
Fanuel Hanan Diaz
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